¿PODEMOS FIARNOS DE NUESTRA MEMORIA?
Pregúntate cuántas veces habremos tenido discusiones con
nuestros amigos o familiares acerca de algún hecho que creemos que ha pasado. ¿Muchas?
¿pocas? ¿ninguna? ¿o es que tu memoria te está fallando?
Cuando nos referimos a la memoria, nos referimos a la capacidad
de codificar, almacenar y recuperar información del pasado. Tenemos una memoria
sensorial, automática y propia de cada sentido con uno o dos segundos de duración;
una memoria a corto plazo, que retiene la información en un lapso de quince o
veinte segundos y que puede alterarse con distracciones; y una memoria a largo
plazo, que contiene todos los recuerdos que tenemos. Vamos a centrarnos en la
memoria a largo plazo, la propia de nuestros recuerdos, donde tenemos imágenes y
sensaciones de hechos pasados.
Si te preguntasen si eres capaz de recordar un suceso
vergonzoso de tu infancia, ¿serías capaz de describirlo? Si te preguntases el
momento más feliz o más triste de tu vida, ¿serías capaz de contarlo? Si crees
que sí, no diré que lo que recuerdes no sea lo que sucedió. Sin embargo,
resulta que nuestra memoria a veces es incapaz de retener toda la información y
tiende a rellenarse con momentos que en realidad no ocurrieron, pero que
nosotros creeríamos firmemente que lo hicieron. A esto es a lo que llamamos
falsos recuerdos.
Quisiera destacar los déjà vu.
Todos en nuestra vida
hemos tenido algún acontecimiento de este tipo, que además es muy confuso,
porque de nuevo estamos seguros de haber vivido esta situación anteriormente. Esto
se debe a un fallo neuronal entre la memoria a corto plazo y la memoria a largo
plazo, cuando la información que percibimos la transferimos directamente a la
memoria a largo plazo y después a la memoria a corto plazo, generando el ya mencionado
falso recuerdo.
Además, ¿cuántas veces en esa discusión con tu amigo o
familiar has acabado dudando de lo que dices? Seguro que también te haya
pasado otro montón de veces. Y esto es porque nuestra memoria en realidad es
muy fácil de manipular y que si encima le añadimos a una persona convincente y
segura de lo que dice…
Por lo que, me gustaría concluir, que, aunque no todos
nuestros recuerdos son falsos, es muy posible que en gran medida puedan estar
distorsionados. De esta forma, nuestra memoria es fácilmente maleable y no es
precisamente una fuente muy fiable.
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