OPINIÓN PERSONAL SOBRE LA TEORIA FREUDIANA


A continuación, me gustaría plantear una breve opinión sobre la teoría de Freud. Dicha opinión se ha formado a partir de unos conocimientos muy básicos de la teoría freudiana. Por ello, es muy posible que estén incompletos y que mi razonamiento sea incorrecto.
Lo primero que debo decir es que la teoría de Freud me provoca un extraño amor-odio. Por una parte, me fascina la idea de la psicología estudiada de la forma que él la presenta. Por la otra, tiene algunas afirmaciones que me parecen extremistas e inimaginables.
¿A qué me refiero?
Pues es, por ejemplo, que estoy de acuerdo con una presentación de conflicto entre lo que denomina el “Ello- Superyó- Yo”. No obstante, me cuesta mucho creer que toda psique humana se mueva concretamente entre los factores que él propone. Debe ser mucho más compleja, no reducible a tres términos. Siento que una generalización así resulta insultante. Estoy segura de que la personalidad humana sigue unos patrones, que nos caracterizan a todos y que nos determinan, pero no puede ser tan “simple”. O al menos para mí.
El aspecto que más discordancia me provoca es el del Complejo de Edipo. Mi cabeza no lo comprende. Freud enfoca mucho a violencia y sexualidad. Me cuesta bastante creer que los niños sientan deseo sexual hacia sus madres y quieran matar a sus padres. Visto desde el punto de vista primitivo y animal, encaja. Visto desde el punto de vista civilizado y evolucionado, creo que esa pulsión es inconcebible. El niño no tiene por qué sentir ningún tipo de rivalidad con su padre, ni desear a su madre. El comportamiento puede estar regido por otro tipo de normas tácitas, implícitas en la sociedad, o algún tipo de madurez sexual y mental que le lleve a regirlas. Al fin y al cabo, el humano sigue jerarquías, se organiza en grupo, tiene un líder. Puede ser adaptación, un comportamiento de supervivencia alejado de la pulsión sexual, solo por el hecho de sentirse integrado y perteneciente al canon social.
Como ya he mencionado, para Freud muchos de los actos se clasifican en motivos violentos y sexuales. Sin embargo, de nuevo, no creo que todo se reduzca a eso. Una persona homosexual, puede clasificar la homosexualidad como algo negativo, no porque ella crea que la homosexualidad es incorrecta, sino porque en la sociedad lleva escrita como una imposición antinatural durante mucho tiempo. Para la mayoría, interiorizado tenemos, que la condición de homosexualidad se presenta como dificultad en la vida de una persona, por una mentalidad anticuada que con anterioridad siempre tendía a la exclusión social.
De todas formas, el análisis de Freud me parece realmente impresionante. La división de la mente en consciente, preconsciente e inconsciente o las pulsiones, las represiones (que las achaco a la sociedad y a la jerarquía), el conflicto “ello-superyó-yo”, etc. son realmente, unas buenas clasificaciones de una buena base analítica para la psicología.
Mi fascinación absoluta está en la interpretación de los sueños. La visión del estado de ensoñación como una ruptura de aquello que reprimimos porque nos ocasiona malestar. Yo, por ejemplo, que he sufrido de trastornos de ansiedad muy graves, he manifestado y, de hecho, manifiesto, mis preocupaciones e incomodidades a través de los sueños. Durante un tiempo, un sueño que tuve reiteradas veces era el siguiente: me encontraba en mi habitación cuando sentía miedo, el miedo característico que tenía yo durante los ataques de ansiedad. Era entonces, cuando me giraba, pues yo estaba de espaldas a la ventana de mi habitación y al mirar por ella veía una tromba de agua, cual tsunami de la película de “Lo imposible”. Yo intentaba gritar, correr, cerrar la ventana, pero no podía. Este sueño lo repetía varias veces y casualmente introducía a personas que yo conocía, con las que me sentía en conflicto o quería protegerlas de lo que venía.
La interpretación para mí al principio no fue fácil. Mi habitación representaba un lugar seguro para descansar de la ansiedad. La ventana, era el muro que me protegía del exterior, si estaba abierta, significaba que todo de lo que yo descansaba podía entrar perfectamente. De aquello que me escondía era el tsunami, mi carga emocional, algo fuerte y descontrolado, violento. Así lo sentía yo.
Le daba la espalda a la carga emocional, me escondía en mi habitación, el lugar seguro y alejado de lo que me aterrorizaba. La parálisis, aparte de ser muy característico de los sueños, representaría la impotencia y la falta de control que sentía al principio, cuando tenía los ataques de pánico. La introducción de personas con las que me sentía en conflicto, que además, estaban dentro de mi habitación, mi lugar seguro, era una violación de mi privacidad y de mi calma. Cuando aparecían personas que quería proteger, como mi familia, era por la culpa que sentía de involucrar en mis problemas emocionales (que eran incontrolables) a las personas que más quería. Yo las dañaba porque era incapaz de protegerlas de mis emociones.
Como yo he sabido desde pequeña controlar los sueños, cuando fui recuperándome de la ansiedad, me di cuenta de que había recuperado mi “habilidad” para cambiar ese sueño. Poco a poco, cuando venía la ola, era capaz de imaginarme que estaba cerrada. Entonces aparecía cerrada y protegía a mi familia. Otras veces, dejaba que el agua rompiese el cristal e inundase mi habitación. Cuando eso pasaba tenía que recordarme que podía respirar. Si en ese sueño no estaba sola, la persona que me causaba incomodidad desaparecía. Si era mi familia la que estaba allí, yo era capaz de sacarles del agua y cambiar de lugar.
Y esa era la forma, con la que yo por ejemplo, solucionaba problemas de mi vida. Por eso, aunque yo sabía ya del psicoanálisis de Freud respecto a los sueños, cuando tuve la oportunidad de entenderlo un poco más, me fascinó tantísimo. Precisamente, por esa confirmación de lo que yo ya sentía que era así con anterioridad.
Por tanto, mi posición respecto a Freud no es clara. Por una parte, me parece innegable que era un genio y un revolucionario y que sus razonamientos y teorías no iban para nada desencaminadas. Por otro lado, no consigo aceptarlo completamente. Su teoría me parece incompleta y a veces desmesurada.


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